En ocasiones, los imprevistos y las emergencias personales y familiares superan nuestra capacidad de pago. Hay situaciones fuera de nuestro control que impactan de forma negativa y rápida las finanzas personales. Entonces, ¿qué podemos hacer?

Hoy en día, las crisis de efectivo tienen una solución rápida. Existen medios alternativos de financiamiento que no requieren de trámites engorrosos, papeleo y garantías difíciles de conseguir en esta economía. Hay muchas empresas de crédito urgente confiables que ofrecen productos financieros de excelente calidad a un precio razonable y, a diferencia de los bancos y entidades de financiamiento tradicionales, estas compañías garantizan accesibilidad y prontitud.

Pero antes de hablar sobre las ventajas y desventajas de estos métodos de financiamiento, creo que es oportuno aclarar algunos conceptos que tienden a confundirse o a no diferenciarse cuando tratamos el tema financiero.

Crédito: Operación financiera en la que una entidad (empresa de crédito, financiera o institución bancaria) coloca a disposición de un tercero una cantidad específica de dinero; el capital prestado genera ganancias a dicho ente por concepto de intereses, comisiones u honorarios y el mismo debe ser devuelto o pagado en su totalidad en un plazo determinado.

La persona que realiza la solicitud y que firma el contrato de crédito administra, a su conveniencia, el dinero otorgado. Normalmente, este tipo de financiamientos no tiene ninguna restricción o limitación de uso de los fondos. En el caso de los préstamos comerciales o créditos otorgados por el banco para fines distintos a los de consumo personal, esta entidad se reserva el derecho de solicitar a la persona en cuestión la documentación y/o una carta donde explique el destino de los fondos o para qué necesita el dinero.

La tasa de interés del crédito sólo se aplica sobre el monto de capital utilizado, el resto del dinero queda a nuestra disposición, sin que esto signifique un gasto adicional. En la mayoría de los casos podemos cancelar lo adeudado antes del vencimiento del plazo, sin ser temor a penalizaciones.

Por el contrario, si desea renegociar la deuda, renovar o ampliar el contrato, lo puede hacer cuando este esté por vencerse. Algunas empresas conceden a sus clientes un periodo de gracia de dos semanas y otras exigen que se les notifique, por lo menos 15 días antes, de su decisión de renovar el acuerdo.

¿Para qué sirven los créditos?

Como ya te había comentado al inicio de este artículo, un crédito tiene como fin cubrir los gastos, normales y extraordinarios, que no pueda pagar una persona por falta de liquidez.

Para solicitar una línea de crédito, generalmente se necesita tener una cuenta corriente abierta. Las formas de financiamiento a corto plazo más comunes son las cuentas de créditos rápidos sin intereses, tarjetas de créditos y otras cuentas de crédito.

¿En qué se diferencia un crédito y un préstamo?

La mayoría de las personas utilizan los términos crédito y préstamo de indistinta forma, pero no son lo mismo. Para ayudarte a entender un poco más qué caracteriza a uno y qué caracteriza al otro, aquí te traigo un listado enumerando las diferencias entre ambas operaciones.

En el préstamo, la entidad financiera concede al cliente una cantidad de dinero fija y este se compromete a devolver dicho capital, más intereses y comisiones en un plazo determinado.

En cambio, en el crédito, el ente de financiamiento coloca en una cuenta de crédito a nombre del cliente el dinero que este requiere, el monto es variable, pero en ningún caso podrá exceder la cantidad máxima fijada por la entidad de crédito.

Los préstamos son operaciones financieras a mediano o largo plazo y la devolución o cancelación de la deuda se realiza en cuotas mensuales, trimestrales o semestrales. Este detalle es muy importante, ya que así las personas pueden organizarse mejor y planificar los gastos sin afectar sus finanzas personales.

Generalmente los préstamos son personales o entre particulares. Dependiendo del monto solicitado la entidad financiera podrá pedir o exigir garantías y avales como requisito para la aprobación.

El préstamo, a diferencia del crédito, no admite renovación. Al vencimiento del plazo acordado en el contrato, si la persona necesita otro financiamiento tendrá que requerir un nuevo préstamo.

La tasa de interés aplicada sobre los préstamos es menor que los intereses sobre el crédito. Sin embargo, en el primer caso se pagan intereses sobre la totalidad del importe de la deuda, en cambio, con un crédito sólo pagas intereses sobre el capital utilizado.

Normalmente, los préstamos se utilizan para la adquisición de bienes como: casas, carros, apartamentos, terrenos, etc. Mientras que los créditos los suelen usar personas que quieren o necesitan aumentar su liquidez de forma rápida y por un tiempo específico para cubrir gastos importantes en el corto plazo.

Ventajas

Las personas que solicitan un crédito o microcrédito normalmente lo hacen porque tienen un proyecto financiero en mente, pero no tienen los recursos financieros necesarios. En estos casos, quien hace el requerimiento se siente doblemente motivado(a) para cumplir con los objetivos y tener éxito en su desarrollo.

Favorece la creación de pequeñas empresas y negocios familiares. Por lo general, las personas tienden a involucrar primero a sus parientes y amigos y luego, dependiendo de los resultados obtenidos, a extraños o personas ajenas a su círculo inmediato.

Los microcréditos generan menos intereses que otras formas de financiamiento y brindan mayor comodidad al deudor.

El crédito y microcrédito se ajusta a la capacidad de pago del prestatario. Por lo general, las entidades financieras son muy cuidadosas de no prestar a personas con una línea de crédito abierta, para evitar el sobreendeudamiento y el incumplimiento del pago.

Desventajas

Uso inapropiado de los fondos. El crédito es para generar ingresos.

El monto del crédito depende de la capacidad de endeudamiento; si estás comenzando un negocio, no tienes capital y tu perfil no es el adecuado, puede suceder que te den un crédito muy pequeño.

El sobreendeudamiento. No es prudente solicitar más de un crédito a la vez, hay que verificar la capacidad de endeudamiento del cliente y su capacidad de pago.