Una forma de “esclavitud” moderna es la financiera. Y ¿Por qué uso el término esclavitud? A pesar de vivir en la era de mayores oportunidades de la historia de la humanidad, las inequidades sociales y económicas siguen siendo palpables dentro de la sociedad. Hoy en día las diferencias entre una clase y otra no tienen que ver con cuestiones de etnicidad o credo, sino con el estatus económico que determina qué derechos tienes y en qué medida.

Suena desalentador, pero esa es la realidad, por lo menos hasta hace un par de décadas cuando la proliferación de la tecnología de la información abrió el camino para una verdadera independencia financiera que, junto a la libertad personal (de pensamiento, expresión y derecho a la propiedad privada) permite alcanzar la libertad plena y la felicidad.

Muchos piensan que para tener estabilidad es necesario un cierto grado de “orden”, estamos hablando de estructura y jerarquías, pero quien define a qué estrato pertenece cada individuo; pues, su posición financiera. Creo errada la conclusión de muchos autores que marginalizan a todos aquellos amantes de los principios de libertad e igualdad como radicales o románticos sin fundamento.

En mi humilde opinión no tiene sentido buscar la justicia si primero no existe igualdad de condiciones. Todos tenemos un punto de partida diferente, esto es absolutamente normal, pero el origen no define el destino. No se trata de luchar o creer en tareas imposibles, sino de reducir la brecha y sentar las bases para que las personas tengan la posibilidad de cumplir sus objetivos y plan de vida.

La tecnología y el proceso de globalización ha generado una verdadera revolución, una transformación social que amenaza con cambiar el estatus quo hasta ahora autoimpuesto dentro del mundo occidental. En este sentido, podemos observar claramente un cambio profundo en la conciencia espiritual, política, social, económica, financiera y física de las personas.

En este post hablaremos un poco más del aspecto financiero. ¿Por qué las personas buscan su independencia, cuando por tantas generaciones habían estado contentas con su forma de vida?

La respuesta a esta pregunta tiene que ver con un cambio en particular relacionado con las expectativas y con una visión de futuro más amplia, llena de oportunidades. Creo que por muchos años las personas se han visto atrapadas en un ambiente rígido y limitado por las élites o grupos sociales en el tope de la pirámide. A fin de cuentas, ellos son, los que hasta el día de hoy dictan las reglas del juego. No obstante, el avance de la tecnología, las reformas sociales, la inversión educativa, así como la posibilidad de acceder a medios de financiamiento alternativos han abierto una verdadera caja de pandora donde la esperanza no se queda escondida, sino que brota e impulsa ideas creativas e innovadoras.

Para un alto porcentaje de la fuerza de trabajo entre 18 y 35 años, alcanzar esta independencia financiera de la que hemos estado hablando es una necesidad real y su misión. Creo que ellos más que ninguna otra generación reconocen la inestabilidad y el cansancio que produce la actual dinámica del mercado laboral. Trabajas, trabajas y sigues trabajando, pero nunca pareces tener lo suficiente. Es un ciclo vicioso que amenaza nuestra salud económica y sanidad mental.

En este orden de ideas, los ingresos pasivos constituyen una opción factible, no sólo como fuente de ingresos sino como herramienta para retomar el control de tu vida, ampliar el cerco de las oportunidades y crear un futuro de verdadero progreso y crecimiento; transformando cómo vemos y experimentamos el mundo que nos rodea. Se trata de libertad, para decidir, para hacer y, finalmente, para vivir bajo nuestros términos y condiciones.

Este modus vivendi no es caos organizado ni mucho menos una forma anárquica e irresponsable de asumir los retos. El concepto de libertad financiera tiene ver con bienestar, fluidez, capacidades, autodisciplina, autocontrol, responsabilidad y riqueza, pero no de dinero, sino de tiempo. Una persona que goza de libertad económica es inmensamente rica, no porque tiene mucho capital o patrimonio, sino porque tiene tiempo. Y como reza el proverbio, el tiempo vale oro.

¿Para qué sirven los ingresos pasivos?

El tema de los ingresos pasivos ha sido tendencia durante las últimas 2 décadas, en mayor o menor. Su finalidad es crear las condiciones necesarias para vivir más y trabajar menos, dando a las personas los medios económicos para satisfacer sus necesidades y la de sus familiares sin mucho sobresalto. De esta forma, no tienes que trabajar 50 años hasta la jubilación para cobrar un plan de pensiones que probablemente ni siquiera te alcance, producto de la inflación, para comenzar a disfrutar y a compartir con los tuyos.

¿Cuántos tipos de ingresos hay?

Aparte de los ingresos pasivos existen otros 2 tipos de fuentes de ingresos, de los cuales hablaremos a continuación:

Por tiempo: En este caso, la persona genera ingresos por horas o días trabajados, es decir, gana dinero en función del tiempo invertido. En muchos países, dentro de la legislación laboral, se maneja el concepto de salario mínimo o salario por hora, por ejemplo: el costo hora en los Estado Unidos es de 10 $, si la persona trabaja 7 horas diaria, 6 días a la semana, entonces, a final de mes estaría cobrando 1.680 $ por 4 semanas de trabajo.

Por resultados: Otra fuente común de ingresos es la contratación por obra o resultados. Las ganancias de los trabajadores son proporcionales a los resultados de su trabajo. Si vendes más ganas más, sin vendes menos ganas menos. Piensa en un comisionista o un corredor de bienes raíces, ella o él gana un porcentaje de la venta, normalmente es un 5 por ciento.

Asimismo, el contratista de una obra obtiene utilidades si cumple con lo estipulado en el contrato y finaliza el trabajo satisfactoriamente.

Por último, los ingresos pasivos: es aquel que genera ganancias sin la participación directa del titular del negocio. Es un mecanismo automatizado que requiere de una inversión inicial, propia o financiada (ej.: mediante préstamos DNI sin recibo sueldo)